​El Frente Amplio, difícil pero no imposible

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Jorge Fernández Menéndez

Hay quienes desconfían de la posibilidad de que el frente amplio PAN-PRD se pueda convertir en una realidad, pero lo cierto es que cada vez esa posibilidad está más cercana. Es verdad que las dificultades son muchas y no será nada sencillo superar las diferencias que pueden existir en ambos partidos a la hora, sobre todo, de designar candidatos, pero lo cierto es que esa alianza ha ganado ya muchas elecciones estatales y lo que ahora se está planteando es no sólo una alianza electoral sino una coalición de gobierno. 

Los apoyos en torno a esa alianza son muchos pero también son muchos quienes se oponen. Sin embargo, dentro del PAN no deja de llamar la atención que los tres precandidatos la respalden: obviamente Ricardo Anaya, pero también Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala, que parecía la más refractaria a esa propuesta.  Por lo pronto, avalan la propuesta aunque habrá que ver qué sucede cuando se definan los métodos para elegir candidato. Y es que si esa propuesta incluye, como dicen algunos, un mecanismo para que el PAN sea quien encabece la coalición en la elección presidencial y el PRD en la Ciudad de México resulta evidente que los tres precandidatos blanquiazules se beneficiarían de esa posibilidad. Pero no será tan sencillo.

En el PRD el tema es más complejo aún. Es evidente que aprovecharán esta coyuntura los grupos que, como el de René Bejarano, están buscando la excusa que sea para salirse hacia Morena (esperando que allí los reciban), pero también está muy desarrollada en el PRD la idea del frente progresista. La forma en que pudiera insertarse en ello el PAN es lo que deben dilucidar. Miguel Ángel Mancera tiene muy recorrida ya esa ruta y los acuerdos con distintos grupos y partidos como Movimiento Ciudadano están muy avanzados. Hay personajes clave, como Cuauhtémoc Cárdenas, que están más que dispuestos a participar en el frente progresista pero rechazan cualquier alianza con el PAN.

Pero hay mecanismos de integración que pueden explotarse. Quizás la fórmula más exitosa, aunque es compleja, es la del Frente Amplio de Uruguay. Allí participan innumerables grupos, que van adoptando distintas candidaturas de acuerdo a la correlación interna de fuerza. Han oscilado con candidatos muy diferentes, desde el actual presidente Tabaré Vázquez hasta el ex dirigente tupamaro José Mujica. Y han ganado todas las últimas elecciones presidenciales. 

Estamos hablando de un sistema mucho más sofisticado que el nuestro, con segunda vuelta, con mecanismos de gobierno de coalición y en términos electorales la llamada ley de lemas que permite una distribución diferente a la tradicional a la hora de votar (se puede hacerlo por un candidato en particular pero en torno a él se vota por diferentes alternativas que lo respaldan). Y el Frente Amplio nació en una época de franca represión política, sobrevivió una larga dictadura en la cual la mayoría de los dirigentes opositores estuvieron en la cárcel y se mantuvo con el regreso a la democracia. Estamos hablando de una agrupación que ha sobrellevado todas las vicisitudes políticas durante medio siglo. Es esa historia la que ha permitido que liberales, socialdemócratas, comunistas, ex tupamaros y trostkistas, entre decenas de grupos más que se adhieren de una u otra forma a esa alianza, puedan convivir y participar electoralmente juntos, ganar y gobernar con éxito.

La idea del Frente Amplio uruguayo hace mucho tiempo que ronda en la concepción que quieren darle al PRD algunos de sus dirigentes (Jesús Ortega hace años fue el primer dirigente perredista al que le escuché hablar del tema), pero también parece ser la que sustenta Mancera y no está lejos de lo propuesto por Alejandra Barrales. Hacerlo sólo con fuerzas de las llamadas progresistas sería un avance, lograrlo también con el PAN significaría un paso adelante notable porque además, por lo menos con el perfil de Zavala, Anaya y Moreno Valle, el frente se movería hacia el centro programático pero no se terminaría asumiendo una agenda de derecha.

Y sin embargo es difícil. Los egos en la política son muchas veces más irreductibles que las consignas programáticas. Nadie sabe cuál será el futuro de esa posible coalición PAN-PRD de cara a los comicios federales de julio próximo pero no deja de ser una experiencia política particularmente interesantes. Por cierto, cuando se dieron las primeras coaliciones entre esos partidos a nivel estatal, la mayoría pensaba que era alianzas contra natura, que estaban destinadas al fracaso, que cuando se enfrentaran a temas como el del derecho al aborto, estallarían. No fue así: sus gobiernos tuvieron muchos otros problemas y errores, pero en la medida en que fueron aprendiendo lograron sobrellevar esas y otras diferencias sin rupturas notables.

Por lo pronto, las cartas están sobre la mesa y parece que nos enfrentaremos a un juego que si bien no es estrictamente nuevo, si es diferente.

Los amparos

La juez Patricia Diez Cerda amparó a Eva Cadena en contra de la FEPADE, para que no se hable de ella durante el proceso de desafuero a la que está sometida. Es un absurdo: la diputada de Morena fue filmada recibiendo fajos de dinero que supuestamente eran dirigidos a la campaña de López Obrador (aunque otra cantidad ella dice que era para pagar el rescate de un secuestrado). Es un personaje público en un proceso político y legal público. ¿Y no se la puede nombrar en la difusión pública del mismo? Incomprensible.

Por cierto. No deja de ser paradójico que quienes ahora acusan de espionaje al gobierno por intervenciones telefónicas, sean los mismos que exhibieron los videos, tan contundentes como ilegales, donde se veía a Cadena recibiendo dinero. 

Otro tema: por primera vez Juan Díaz de la Torre, líder del SNTE ha accedido a declarar en el juicio contra Elba Esther Gordillo. Son los coletazos del apoyo a la candidatura de Delfina Gómez. A toda acción corresponde una reacción, dicen las leyes de la físicay de la política.

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