LA IMPUNIDAD

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El derecho existe en los textos, en los códigos y los libros, la realidad también existe, pero es contraria al derecho y a su regulación jurídica. En México el día común de cada ciudadano transcurre percibiendo este contraste entre lo que dice la ley y la realidad, alimentándolo, mientras a nadie parece sorprenderle, el castigo por las acciones contrarias al derecho es una ficción permeada por la impunidad y la corrupción.

 

Ante la realidad que describen las normas jurídicas, las violaciones al orden legal aparecen como sucesos no deseados, irregularidades, que en teoría, deberían ser perseguidas y castigadas, no obstante, la falta de sanción permite afirmarlos como sucesos impunes, situación que es lamentablemente común en nuestro sistema jurídico.

 

La impunidad se define como la inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal, civil, administrativa o disciplinaria para los autores de violaciones al derecho, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, evaden la condena, las penas, incluso la indemnización del daño causado a sus víctimas (ONU, 2005).

 

La impunidad se convierte en sed de justicia nunca satisfecha. Cuando permea en un sistema, no importa que se encuentren señalados los castigos que proceden ante un delito o infracción a la ley, pues los transgresores tienen la percepción fundada de que no serán castigados. El castigo se convierte en ficción y los elementos violatorios son mitificados, pero a la vez son tan reales que se laceran continuamente a las víctimas y al núcleo social en general, esto desencadena diversos componentes que repercuten en ilegitimidad del sistema completo al no existir instituciones que hagan cumplir la ley.

 

La impunidad nutre al sistema político, al de partidos, al electoral y peor aún, al sistema de justicia y seguridad. México es el segundo país más impune sólo detrás de Filipinas, de acuerdo al Índice  Global de Impunidad elaborado por la de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), El sistema de justicia mexicano, enfrenta grandes deficiencias, a pesar de las reformas al proceso penal, el 46% de la población detenida carece de una sentencia, México sólo cuenta con 4 jueces por cada 100,000 habitantes, mientras que la porción promedio internacional es de 17 por cada 100,000.

 

En México cada día se cometen un sinnúmero de hechos delictivos y contra la vida que no son denunciados y muchos que son denunciados nunca son esclarecidos, es común el robo a las arcas públicas, el despilfarro de los recursos que constituyen el patrimonio de toda la Nación y los responsables rara ocasión son castigados, las cuentas nunca se recuperan.

 

Por la impunidad y la corrupción, las instituciones que deben garantizar la seguridad y la justicia, pierden credibilidad La impunidad es un caldo de cultivo perfecto para que la violencia y los conflictos se multipliquen exponencialmente en lugar de reducirse (Dabroy, 2015, pp. 4-5).

De esta manera, la impunidad permite la transformación de lo extra y contra normativo en lo común y cotidiano, a tal grado que la contradicción se llega a dar no sólo respecto de las normas y la sociedad sino de las normas respecto de sí mismas, ha sido práctica común la auto-legitimación de actos contrarios a derecho a través de la validación por fiscalías internas que carecen de autonomía y eficacia. La impunidad por decreto, ha contribuido a generar una realidad en la cual se asume en forma necia que el presente, el pasado y el futuro cambian por el simple efecto transformar una norma legal. Sin embargo, esta pretensión, se logra sólo en la versión oficial, porque en la realidad vivida, en la conciencia colectiva de los ciudadanos, los actos impunes continúan lacerando y mancillando las memorias de las víctimas.

LA REALIDAD MÁGICA JURÍDICA

(Derechos que no se aterrizan en los hechos)

Dr. José Francisco Báez Corona

@JosFranBaeCo

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